Jun 13

Maridaje de vinos: todo lo que debes saber

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Sobre vinos hay mucho escrito, pero la verdad es que hay temas que siempre han creado mucha controversia y que nunca han recibido un quorum palpable entre los entendidos. Unos de ellos es el maridaje de vinos.

Las ideas que siempre han sido el “abc” de la combinación entre vino y comida, como por ejemplo la combinación clásica de blanco y pescado o tinto y carne, se han puesto en entredicho en los últimos años, y las nuevas generaciones de enólogos abogan por una libertad mucho mayor en el maridaje de vinos.

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Leyendas clásicas del maridaje de vinos

  • Vinos blancos: casa a la perfección con pescados y mariscos.
  • Vinos rosados: más versátiles. Pueden ser la mejor solución para acompañar un arroz o una pasta, e incluso una ensalada.
  • Vinos tintos: carnes y quesos.
  • Vinos dulces: frutas, pastelería, bollería variada.

Esto sería un resumen muy escueto del maridaje de vinos tradicional, el recetario de toda la vida. Sin embargo, todos sabemos que la distancia entre un vino tinto reserva o un crianza, y ya no digamos un vino joven, es muy larga.

Del mismo modo, hay vinos blancos secos y afrutados, otros fermentados en barrica, otros espumosos, etc. Las diferencias son tan grandes que se hace absurdo quedarnos con solo cuatro trazos de lo que es un espectro de posibilidades mucho mayor.

Por ello, podríamos añadir las siguientes consideraciones:

  • Vinos blancos: los más jóvenes o afrutados sirven para acompañar casi cualquier cosa, no desentonan. Hablamos de alimentos con una carga de sabor relativa, no copiosos, por lo que una ensalada o aperitivos son buena opción. En cambio, los más secos y los que tienen más cuerpo maridan bien también con quesos y carnes, especialmente si no son rojas. Tampoco desentonan con arroces y pasta.
  • Vinos rosados: van de maravilla también con los quesos o los dulces, pero es que pueden maridar muy bien con pescados y mariscos, dependiendo del producto.
  • Vinos tintos: son una opción más que correcta para pescados de mucho sabor, como puede ser un rodaballo o un atún. También para guisos de pescado. Respecto a las carnes, todas van bien, incluyendo por supuesto la de caza. Cuanto más roja sea la carne mejor. Y por supuesto podríamos añadir también embutidos, platos de cuchara, legumbres, etc.
  • Vinos dulces: los frutos secos son otro buen acompañante, pero además son indispensables en un buen aperitivo.

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Reflexiones finales

La lección aquí es entender que lo importante es el equilibrio. Un arroz de caza no es lo mismo que un arroz sencillo con sepia. Para el primero un vino tinto está más que justificado, mientras que en el segundo caso un blanco o un rosado son la mejor elección.

Otro factor a destacar es algo tan básico como el gusto del comensal. Yo soy un amante del vino tinto y me lo bebo incluso acompañando el marisco. El paladar de cada uno es muy afilado y aprende con los años. También me encanta la fusión entre el tinto y los dulces, algo que a otros tal vez les repugne.

En definitiva, que de vinos hay mucho escrito, pero no todo. Al final lo mejor es experimentar y juzgar por uno mismo qué vinos potencian el sabor el sabor de lo que comemos y cuáles lo limitian. ¡Probar, probar y probar!

 

 


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